La poesía esta ligada a lo individual y a lo social; al amor y al odio; a la rebeldia y a la libertad... siempre a la libertad
viernes, 13 de julio de 2012
Improvisa 2
La peste que se avalanza queriendo enterrarse en las venas y esconder su cabeza
morder con una suerte de ansia viscosa y desgradable nuestros más terribles recuerdos
mientras las horas se descolocan y se hechan a gemir por ahí
Nubes que se duermen y tranquilidades quejumbrosas
motivando esos espejismos que atrapan y voltean una estúpida realidad que se evade todo el tiempo
y ante eso
con caras de recien paridos nos mostramos problematicos para no ser menos
distribuimos los placeres entre esas pequeñas muertes y la nada
y nos cambiamos estos cuerpos tristes por otros más dulces hasta que la ronda vuelve a comenzar
a veces
sé que podría ser peor
martes, 10 de julio de 2012
Improvisa 1
La flama
y esa ternura de infancia inquieta
impactante como estas manos que se cierran
y dan forma a puños
que se vuelven cientos y
se agitan
como se agitan los cuerpos esos
que se derriten y se reconstruyen sudando lava y mar
Como cuerpos
digo
Y me enamoro de la belleza que no se pronuncia
de la que escapa entre callejones
y tormentos
de la que se siente venir y se posa inquietante en ese espacio que queda
entre el cuerpo y el alma
Como la belleza
digo
como los puños
como la flama.
miércoles, 1 de febrero de 2012
Ellos las gotas
No paran de caer
Como clavos candentes
Como bolas de fuego
Como juicio final
No paran de ensartarse
En mis manos, en mi pecho,
En mis labios, en mis ojos,
En mi espina dorsal
Malditos
Dueños de todo
Amos de la nada
Vigías del dolor
martes, 3 de enero de 2012
La tormenta
Detrás de la tormenta la herida
larga y profunda
Tremenda herida de idiota que no mira por donde va
El sol no
El sol se acuesta a la hora de la tormenta
y ni ganas de nada
ni de alumbrar ni de nada
La tormenta
Siempre bella
Siempre amándome
Un día deje de mirar de lejos y me acerque
Me costo mucho
me dolía el cuerpo
Las gotas en mi piel y en mis labios
Acariciándome la cabeza
enredando mi cabello con sus dedos
Y yo contento
Feliz como un niño
Sí
Eso fue hace mucho tiempo
Ahora sólo me quedo mirando lo que escribo
martes, 27 de diciembre de 2011
La oscuridad
El sol se apagó.
La mugre llueve desde las torres altas. Los buitres, atentos a una cena triunfal, esperan.
Sobre esta imitación de ciudad se levanta la suciedad formando nubes oscuras que vuelve más densa la noche. De pronto un relámpago ilumina la marea de seres que se arrastran con ojos desorbitados sobre las calles amargas, y con muecas dementes y la baba chorreando, se arrojan sobre los pocos animales que quedan para devorarlos.
No es un festín; es una comida rápida de carne cruda y sangre.
Algunas llamas encienden el cielo y las torres arden.
Ya se ven las sobras del almuerzo improvisado: huesos, cuero y pellejos sanguinolentos.
Se ha engordado al ganado.
Un ser extraño, que podría ser un payaso y no lo es, se eleva ante la multitud satisfecha. El ser abre la boca, y los seres que se arrastraban con los ojos desorbitados comienzan a reír. Ríen y ríen a carcajadas. No pueden parar, se revuelcan de la risa. Se cagan y se mean; se revuelcan en su inmundicia. Se ahogan, no pueden parar, y así van muriendo ahogados en sus propias carcajadas.
Miles de cadáveres yacen tirados con las mandíbulas desencajadas.
Los buitres se lanzan hambrientos y se dan un verdadero festín.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Hacedor...
Hacía
No desarrollaba, no se involucraba
Sólo hacía
El tiempo no cuenta, ni el aroma, ni el lucro
El espejo se empaña, los ayeres añoran
Y la semejanza inunda.
Dueño de la nada
Él hacía
A la noche volvió a la casa
Y se acostó
En el sueño (enfundado en sus sabanas)
Siguió haciendo
Gran constructor
soñaba
Con alas inmensas y un par de tenazas,
Herramientas encastradas en su cuerpo
Todas para hacer
Despertador y otro día
Cadencia del sueño roto
Desayuno y vuelta a marchar
De ocho, diez, doce horas
De hacer, hacer y hacer
Hasta la vuelta a la casa
Y el refugio en el colchón
Donde el reloj gira y se repiten las acciones
Un cuarto para las doce
Doce y cuarto, tres quintos después
De las seis
Y cada mañana desearía morir
Solo por un instante le vuelve el alma
Y en ese segundo de certeza,
En ese segundo de impresión
La realidad rompe con la realidad
Y él se da cuenta que desearía
Morir
Morir para parar la maquina
Para decir basta y...
Hacer, son las 7 y cuarto
Y se le hace tarde para
Hacer y
nada más
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